Agradecemos muchísimo la publicación y el apoyo desde El país a un nuevo artículo de la especialista  Ana López Navajas. Al mismo tiempo las jornadas de coeducación y el plan Skolae han sido un rotundo éxito.
Creemos que incorporarnos  al mundo del saber fue algo así como abrirse un pequeño hueco a codazos.
¿Pero estaba el mundo preparado  para ello?
Cuando a partir del siglo XIX comenzamos a estudiar y a licenciarnos, lo hicimos en un mundo donde los planes de estudio que se daban eran de hombres para hombres. Rara vez la mujer tenía nombre propio. Esta historia de la humanidad escrita por los hombres consideró oportuno fabricar un relato único e incompleto. Ahora nos sorprende sobremanera no encontrarnos en el relato, cuando dicho discurso es el resultado de una segregación.
Nos hemos hecho el hueco para recibir una educación que nos excluye, que nos admite como recipientes  pasivos, no como emisoras activas.

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